¿Cada oveja con su pareja?
Me hablaba hace poco una buena amiga mía de las dificultades que tenía para encontrar pareja, pareja estable, después de cinco años de pacífico divorcio. También a mi me parecía sorprendente que una mujer como ella, inteligente, atractiva e independiente económica y profesionalmente no diese con el tercer (lleva dos divorcios) hombre de su vida. No es que haya sido parca, en calidad y cantidad, en relaciones con los hombres durante esos cinco años, no, pasión, sexo e, incluso, amor, no le han faltado pero no ha logrado establecer pareja. Lo cierto es que si que encontró a su hombre ideal con el que mantuvo una relación de casi tres años, pero, el susodicho tenía un pequeño inconveniente. Estaba casado aunque, le había dicho él, se llevaba fatal con su mujer y se iba a separar en breve. La cosa, como ya barruntaba mi amiga, no fue exactamente así. Se separó de mi amiga y sigue con su mujer, a matar, eso si.
La cuestión es que ella me hacía la siguiente reflexión sobre su experiencia con el género masculino y sus dificultades en encontrar pareja.
Verás, decía, Los hombres con los que me encuentro los divido en varios grupos. Los hay solteros y sin compañera. Esos podrían parecer ideales para formar pareja pero no es así. Un hombre que pasa de los treinta y cinco años y que permanece soltero o que no tiene pareja, es por alguna razón en especial. Si no ha logrado formar pareja con nadie es porque tiene un defecto de fabricación o utilización importante. En cualquier caso no podría entenderme con alguien que no ha pasado por la experiencia de convivir en pareja.
¿Y que ocurre con los separados o divorciados? le pregunté pensando que ese sería un filón inagotable. No, si de esos hay bastantes, pero no creas que es tan fácil encontrar a alguien en condiciones en ese segmento de hombres, y me argumentaba, por lo general el hombre se separa de su mujer por dos motivos. El primero es porque se ha enamorado de otra mujer. Pero, cuidado, estoy hablando de que se ha enamorado perdidamente de una mujer. Si no es así, no se separa. Se queda con lo que tiene. En todo caso, esos separados o divorciados ya son inalcanzables porque ya tienen nueva pareja. Luego está el segundo motivo por los que se separa o divorcia un hombre. Mejor dicho. Por los que lo separan o divorcian ya que, los varones amigo mío, pocas veces tomáis la iniciativa si no existe otra fémina por en medio. Es la mujer que, cansada de aguantaros, os dice: Ahí te quedas. Y no necesariamente tiene que haber, como en el caso de los hombres, un enamoramiento irresistible de por medio. Y si, esos son cada vez más abundantes, pero si una mujer ya ha lo ha dejado por insoportable no dudes, que llevaba la razón y por tanto tampoco me convienen como pareja.
Siempre te quedarán los viudos le dije Uff. De esos hay muy pocos en el mercado y, en cuanto salen no duran ni veinticuatro horas solos, sobre todo si es alguien que merezca la pena, por supuesto. Con frecuencia hay alguna mujer que, mientras permanecía casado, le rondaría (aún sin mala intención) y que al ver el camino despejado y que él estaba en el ruedo, iría a echarle un capote y continuaba Así que, querido amigo, mi nicho de negocio está en los casados o con pareja. Son los que por lo general merecen la pena pero a esos, la mujer no los deja ir ni aún por encima de su cadáver. Y yo de los casados huyo como alma que se lleva el diablo. Huyo de enamorarme de ellos porque quién acabará perdiendo seguro que seré yo.
Ante ese panorama, me dijo, iba a probar fortuna con las de su género. La verdad es que yo le alentaba (y le aliento) a ello. Le hablo de las bondades de la bisexualidad y que con ella resolvería los inconvenientes de la dedicación exclusiva a un sexo y, por ende, de las posibilidades para formar pareja. Mientras, pensaba yo, se acrecentarían mis probabilidades de componer un armonioso y divertido trío. Y es que los hombres siempre estamos pensando en lo mismo. La Geometría.
La otra cara de la moneda en Un "básico" por pareja






















